sábado, 15 de junio de 2013

The epic of alchemy from Plato to Boyle




¨ The epic of alchemy from Plato to Boyle¨


“Si eliminamos la palabras que dependen de la teoría atómica de los trabajos modernos, ha habido progreso pero muy poco”
Herbert Hoover (Ex Presidente de U.S.A.)


El presente trabajo se basa en el texto  “The epic of Alchemy from Plato to Boyle” de G.P. Roseanbaum (1972), que nos describe una breve historia de la alquimia y su evolución como predecesora de la química moderna, también se incluyen distintas fuentes bibliográficas, ya que considero que la transmutación de metales es un tema de vital importancia  para cualquier persona independientemente de su campo de estudios.

 Se puede decir que los hechos más importantes desde que surge el interés de estudiar la materia y su composición vienen dados por Aristóteles y la escuela en Atenas que fue cerrada en el 529 (d.c.) , y la aparición de los primeros alquimistas propiamente dichos en Egipto a principios del siglo II, pasando por los sabios árabes que hicieron la base de su ciencia las ideas de la escuela griega y su influencia en la historia de los alquimistas europeos en los siglos posteriores  al 1200 hasta llegar a al siglo XV, donde varios filósofos empiezan a desviarse de esta forma de pensar, divisándose así  el nacimiento de la química moderna con científicos como Paracelsus y Boyle que aunque no negaban del todo la posibilidad de la alquimia, como una ciencia capaz de transmutar metales, sentaron nuevas ideas acerca de la composición de la materia. Boyle influenció mucho la escena científica de ese entonces con sus leyes de los gases y su libro “El químico escéptico” fundando  bases muy sólidas para lo que después sería la química moderna.
 
·         Escuela griega y árabe :

Platón siguiendo a la escuela de Pitágoras, creía que la materia se componía de diminutos poliedros construidos por planos triangulares. Aristóteles (384 a.c. – 323 a.c.), su discípulo, uso una diferente idea tomando los 4 elementos de Empédocles: agua, fuego, tierra y aire, formuló así su propia teoría, rechazando la teoría atomista de Demócrito. Aristóteles pensaba  que los metales se formaban de dos exhalaciones dentro de la tierra, se puede decir que Aristóteles se influenció mucho por mitos que pasaron de Escandinavia hacia China e India para formular su teoría de las exhalaciones.

Mientras tanto en Egipto nacían los primeros alquimistas con la idea de que el proceso de formación de los metales se podía acelerar con algún reactivo para convertirlo en oro, este reactivo fue llamado piedra filosofal o elixir. Después en el siglo I Apolonio de Tyana (Siria) nombró a las dos exhalaciones de Aristóteles como azufre y mercurio.

Con la conquista de los cristianos, la escuela de Atenas cerró sus puertas en el 529 d.c. a manos del emperador Justiniano y las obras paganas quedaron pérdidas para el mundo occidental.

Por otra parte, Los musulmanes y su conquista del mediterráneo hasta España, propició la traducción de los libros griegos en árabe, lo cual dio lugar a que los eruditos árabes hicieran una ciencia a partir de las ideas de Apolonio, aunque algunos de estos sabios como Avicena (980-1036) negaban que las especies pudieran ser cambiadas.

·         Era cristiana:

En los 10 primeros siglos de la era cristiana el desarrollo de la ciencia fue casi nulo ya que el único estudio permitido y reconocido era el teológico, así en esta era los dos únicos libros relacionados con la química que se permitían brindaban solamente fórmulas sobre mezclas incendiarias y tinturas.
Durante el siglo siguiente el arzobispo de Toledo fundó una escuela de traducción, con el fin de que se tradujesen  los libros griegos en árabe al latín, entre esos estaban los escritos de Aristóteles de la formación y composición de la materia.

Como resultado de estas traducciones en el siglo XIII muchos empezaron a escribir tratados acerca de la alquimia como por ejemplo “Speculum Majus” del 1256 escrito por Albertus Magnus, otros como Roger Bacon y Raymundus Lullus también trataron del tema en esta época. Sin embargo, en el siglo XIV los “hacedores de oro” empezaron a tener una mala reputación debido a que la clase dominante temía que estos lograran sus objetivos alquimistas, entonces el oro podría caer en manos de clases más bajas y perder su precio. Es así que el Papa en 1317, el rey de Francia, y la republica de Viena dictan mandatos en contra de los alquimistas.

Como final de este capítulo histórico de la alquimia, en el siglo XIV también apareció una corriente que trataba de purificar no sólo los metales sino el alma para estar en unión directa con Dios.

Con la aparición de la imprenta en el siglo XV los libros empezaron a ser más comunes y abundantes, en este siglo apareció un manual de ensayadores que tuvo 21 ediciones. Pero a pesar de ello, el mejor trabajo científico conocido de este siglo fue el libro titulado “De Re Metallica” escrito por el alemán Agricola, que trataba de la transformación de los metales. Lo interesante es que a pesar de todos los conflictos las teorías de Aristóteles y otras teorías árabes eran aceptadas.

·         Reforma:

A finales del siglo XV algunos filósofos italianos empezaron a desviarse de las teorías clásicas, así Paracelsus (1493-1541) que no negaba la posibilidad de transformar metales, deseaba una reforma médica, demandaba que los alquimistas no se concentraran en hacer oro sino medicamentos, así nació la iatroquímica como una ciencia que se concentraba en la producción de químicos para su uso médico.
Paracelsus formuló su teoría con tres elementos que remplazaban los cuatro de Aristóteles estos eran: azufre, mercurio y sal, que según él formaban parte de toda la materia. Con la introducción de la iatroquímica, la necesidad de libros para hacer remedios se hizo presente en casi toda comunidad, es así que el primer texto de este tipo fue editado por  Andreas Libavius y apareció en el 1594.

La opinión común en esta época era que la transmutación de los metales sí era posible, pero se pensaba que nadie había descubierto el método correcto. Con esta idea en mente algunos gobernantes empezaron a apoyar a la alquimia con el fin de volver a tener riquezas en sus reservas casi vacías, y así la alquimia renacía una vez más, pero sus practicantes ya no eran considerandos más que simples comerciantes o especuladores, eran científicos.

·         Fin de la alquimia:


Después de que Paracelsus J.B. Van Helmont (1577-1648) descartara los cuatro elementos de Aristóteles y los sustituyera por agua, Van Helmont consideraba el fuego como la combustión de humo y observó algunas clases de aires a los que llamo gases.

Por otro lado Jean Rey, un contemporáneo de Van Helmont consideró que el aumento de  volumen cuando los metales eran calentados, era el resultado de la reacción con el aire en vez de aire con fuego, como la común opinión lo aceptaba.

Tempranamente en el siglo XVII ya los cuatro elementos de Aristóteles fueron descartados. Sin embargo, René Descartes (1595-1650) no creía en la indivisibilidad de los átomos ni en el vacío.

Robert Boyle (1629-1691)  viajó hacia Italia donde Torricelli, un pupilo de galileo, produjo vacío en el 1643, formulando así la ley de la relación entre la presión y el volumen de los gases, y negó mediante experimentación los 4 elementos de Aristóteles y los 3 de Paracelsus. Tal fue la confusión de la época que 15 años más tarde el mismo Boyle admitió la idea de que la transformación de los metales era posible.

Mientras tanto en Múnich J.J. Becher divisaba sus propios tres elementos: grasa, mercurio y tierra rocosa, y en 1702 su pupilo G.E. Stahl formuló la teoría del flogisto, que para justificar el aumento de peso  creaba el concepto de anti gravedad, esta teoría prevaleció cerca de 100 años, pero H. Boerhave realizó experimentos que probaban que el mercurio no podía ser trasformado en oro. Para Boerhave la alquimia era una ciencia aparte de la química y creía que el avance en la química sería favorable a la alquimia.

Con la orden del rey de Prusia en 1709 se ahorca a uno de los más famosos alquimistas ¨Caetano¨, poniendo fin a la alquimia.

Pienso que el documento expone muy bien y de una forma clara la evolución o transición de las ideas de la materia y su conformación a lo largo de la historia del mundo occidental ya que según N.N. Bhattacharyya (2001), seguramente fueron los Jainistas los primeros pensadores en la India en formular la teoría atomista. Y esta teoría afirma, en primer lugar, que existen infinitos átomos materiales (paramaus, anus) indivisibles. En segundo lugar, dice que la materia es substancia eterna. O mejor dicho, la materia contemplada desde el punto de vista de substancia, es de hecho eterna.[1], claro que la teoría atomista de Demócrito es casi siempre considerada la primera en el mundo occidental.

Se dice acertadamente  que el verdadero nacimiento de la alquimia se dio en Egipto, pero con la conquista musulmana se consolidó la alquimia de una forma más ordenada,  siendo Kalhid ibn Yazid uno de los primeros alquimistas musulmanes de los que se tienen noticias.

En cuanto a la fundación de la alquimia, para Sagrera (1991) Fue un príncipe, fallecido el año 704, quien se interesó por la alquimia y fomentó la traducción al árabe de los textos griegos[2]”, con esto se entiende que la escuela griega no fundo la alquimia sino que las eruditos árabes utilizaron teorías griegas para hacer de la alquimia una parte de sus estudios.

El texto describe muy bien los hechos  en la era cristiana donde todo el panorama se vuelve muy diferente, gracias al temor por la iglesia, la ciencia no progreso mucho pero sin embargo hubo vagos avances y la alquimia no se quedó atrás, es así que a comienzos de la Era Cristiana, se establecieron ciertas fases para el proceso alquímico que se caracterizaban por la presencia de colores de pintura que ya habían sido mencionados por Heráclito.[3] Sin embargo más o menos por el siglo X de la era Cristina, la alquimia empezó a tener mucha popularidad como una ciencia, “cuyo propósito es fabricar oro de manera artificial[4]”, y empezaron a surgir los libros clásicos de alquimia y “con el tiempo estos libros fueron aumentando de la edad media a la edad moderna[5]”.

Generalmente se relaciona más a la alquimia con esta era de oscurantismo más que a otras, la razón es que esta actividad tuvo su mayor auge hasta antes de que las leyes se volvieran en contra de los alquimistas, como por ejemplo cuando “el Papa prohibió los estudios de alquimia, sin embargo no desaparecieron los alquimistas.  En esta evolución el alquimista adquiriría el carácter de mago[6]”.

Después de esta época se observa que la alquimia pasa de ser una ciencia que buscaba convertir metales en oro a buscar mayores aplicaciones de los conocimientos adquiridos a lo largo de su desarrollo, “Prolongar la vida más allá de los términos razonables mediante mecanismos alquímicos es una de las promesas enunciadas en De retardatione accidentium senectutid, obra atribuida a Roger Bacon (2005)[7]”, iniciándose de esta manera una reforma de la alquimia.
Pienso que lo que hoy es la química moderna tiene que ver con el aparecimiento de la iatroquímica. Según Valencia (2004) “En el siglo XVI surgió la escuela de los llamados iatroquímicos es decir los químicos médicos, quienes intentaron aplicar la química a la preparación de medicinas y la explicación de los procesos en el cuerpo viviente. Paracelsus fue el fundador de esta secta, creía en la piedra filosofal y en el elíxir de larga vida[8].”

 Se observa que después de todo aunque se dice que la alquimia es una clase de brujería, fue la pionera en fabricar medicamentos en base de químicos que se usaron en la época, por lo tanto no puede ser considerarla como infructuosa de que nunca cumplió con su objetivo, obtener oro artificialmente.

En historia de la ciencia y de la técnica, Esteba Sagrera (1991) menciona “Boyle orientó la química hacia las ciencias experimentales y quiso construirla como ciencia independiente alejándola de sus aplicaciones farmacéuticas, metalúrgicas y la alquimia[9]”.

Pienso que es importante dar una breve mirada hacia la historia de la alquimia, ya que como menciona Sagrera la alquimia fue una orientación hacia las ciencias experimentales.

En conclusión se observa como toda actividad impulsada por la curiosidad del hombre lograba un mejor entendimiento de su entorno, ya sea basada en teorías meramente  empíricas o semi empíricas en busca del avance del conocimiento científico, al fin y al cabo si nos ponemos a pensar en cierta parte de la historia de la alquimia, los alquimistas fueron un símil de lo que hoy llamamos científicos ya que dejando de lado el hecho de que se buscaba hacer oro, podríamos decir que uno de sus objetivos era entender la naturaleza de la materia y su funcionamiento, obviamente con métodos muy diferentes a los de hoy en día, debido al contexto histórico en el que se dio el desarrollo de esta actividad.

Como en todo estudio de la historia, ya sea científica o de otros campos siempre es válido mirar hacia atrás y observar todos los procesos que marcaron un antes y un después, en este caso podríamos a la publicación del Libro de Boyle “El químico escéptico”, ya que con el conocimiento de la historia evitamos cometer los mismos errores del pasado, de hecho ese es uno de los objetivos de la historia aprender del pasado para aplicar esos conocimientos en el presente y futuro.

Fuera muy favorable para la comunidad académica en general que se publicaran más artículos como este, pues me parece que una  parte muy importante del conocimiento, es el simple hecho de estar enterado del proceso histórico que fue responsable de generar dicho conocimiento, sea cual sea el área, ya que contextualizando las teorías en el tiempo en las que fueron formuladas, podemos entenderlas completamente y avanzar en el progreso científico.  Pienso que lo importante no es tener un personaje a quien atribuirle el comienzo de las cosas, sino más bien el hecho de comprender y sumergirnos en los distintos procesos históricos que hacen que la ciencia sea lo que hoy conocemos.


[1] Paniker A., El Jainismo historia, sociedad, filosofía y practica pág. 388(Romanya-Valls, Barcelona, 2001)
[2] Esteba de Sagrera J., Historia de la ciencia y de la técnica pág. 28 (Akal S.A., Madrid España, 1991)
[3] Las Heras A., Alquimia historia, rituales y fórmulas  pág. 69(Albatros editorial, Buenos Aires, 2006)
[4] Encausse G., Alquimia tradición que no murió pág. 8(Editorial Kier S.A., Buenos Aires, 2005)
[5] Berzosa C., Alquimia: ciencia y pensamiento a través de los libros pág. 15 (Servicio de publicaciones de la Universidad Complutense de Madrid, España, 2005)
[6] Ceberio M., La nave de los locos  pág. 121 (Editorial Teseo, Buenos Aires, 2010)
[7] Berzosa C., Alquimia: ciencia y pensamiento a través de los libros pág. 54 (Servicio de publicaciones de la Universidad Complutense de Madrid, España, 2005)
[8] Valencia A., De la técnica a la modernidad  pág. 154 (Editorial Universidad de Antioquia, Colombia, 2004)
[9] Esteba de Sagrera J., Historia de la ciencia y de la técnica pág. 43 (Akal S.A., Madrid España,        1991)

Fuentes:

·       Rosembau G. P., The epic of alchemy from Plato to Boyle, Chemistry vol. 45, 14-18(1972)

·       Paniker A., El Jainismo historia, sociedad, filosofía y practica (Romanya-Valls, Barcelona, 2001)
·         Esteba de Sagrera J., Historia de la ciencia y de la técnica (Akal S.A., Madrid España, 1991)
·         Las Heras A., Alquimia historia, rituales y fórmulas  (Albatros editorial, Buenos Aires, 2006)
·         Encausse G., Alquimia tradición que no murió (Editorial Kier S.A., Buenos Aires, 2005)
·         Berzosa C., Alquimia: ciencia y pensamiento a través de los libros (Servicio de publicaciones de la Universidad Complutense de Madrid, España, 2005)
·         Ceberio M., La nave de los locos  (Editorial Teseo, Buenos Aires, 2010)
·         Valencia A., De la técnica a la modernidad  (Editorial Universidad de Antioquia, Colombia, 2004)
·         Moledo L., Magnani E., Así se creó la ciencia  (Ediciones Robinbook, Barcelona, 2008)
·         Alic M., El legado de Hipatia (siglo veintiuno editores, Argentina, 2005)
·         Gebelein H., Secretos de la alquimia (ediciones Robinbook, Barcelona, 2007)
·         Iñigo L., Breve historia de la alquimia (Ediciones Nowtilu, Madrid, 2010)
 

No hay comentarios:

Publicar un comentario